jueves, 29 de noviembre de 2012

Mi Historia de Zombies en Granada (4ª parte).

Las puertas de hierro se cerraron tras nosotros con un gran estruendo. Todos agarramos nuestras armas preparados para la aparición de algún zombie. Yo desenfundé mis pistolas y me puse alerta. Mi corazón latía sin control alguno.

Habíamos salido por la puerta más cercana a la casa de Ángel, y el panorama que nos encontramos no fue muy agradable. Cientos de cadáveres de zombies apilados unos encima de otros alrededor de los muros de la Base, moscas a millares, el olor a putrefacción, las señales de manos ensangrentadas por los muros, miembros de algunos cuerpos desperdigados... Toda la carretera estaba cubierta por los cuerpos de aquellos zombies que intenraron abrirse camino a nuestro refugio y nuestros helicópteros se lo impidieron.

Fui girándome hacia mi derecha poco a poco mientras observaba la línea de cadáveres que se formaba por toda la carretera que conducía a Alhendin. Pero por el rabillo del ojo me pareció atisbar una silueta levantada, detrás, no muy lejos. Instintivamente me giré, desenfundé mis pistolas y apunté a la silueta. Mi corazón palpitó con fuerza, pero fue tranquilizándose cuando comprobé que solo era un cadáver más, un cadáver que había quedado levantado y apoyado contra el muro.

Mis compañeros se giraron hacía mi al momento. Volví a colocar mis pistolas en sus fundas y me di la vuelta para mirarles.

-Vi la silueta de refilón, y me puse alerta... Pero ese también está muerto. -dije para explicarme.

Escuché el chasquido de lengua de alguno de mis compañeros. Busqué entre ellos quien podía haber sido y vi a Leo mirando hacia el descampado que tenía la Base Aérea justo delante. Yo seguí la dirección de su mirada mientras los demás se giraban hacía el para mirarle. Justo cuando él les indicó con el dedo que miraran en el descampado de enfrente, yo ya había visto a los dos caminantes que él señalaba.

-Parece que no todos estan muertos.-dijo muy serio y frunciendo el ceño.

Eran dos hombres, ambos con la ropa muy sucia y desgarrada. Aunque estaban algo lejos, se podía distinguir que en una de sus piernas, a partir de la rodilla, la tela había sido arrancada y dejaba ver el hueso de esta sobresaliendo por la poca carne que le quedaba en la pierna al zombie. Al zombie que caminaba a su lado le faltaba todo el brazo derecho y estaba sin camiseta. Era desagradable verles la piel, de un tono gris verdoso.

-Bueno, aquí estan los primeros en caer.-comentó Leo de nuevo. Levantó su ACR 6.8, apuntó a sus objetivos y disparó.

Cuando dejó de disparar y bajó el arma, vimos como los caminantes se desplomaron. Todos nos quedamos un instante en silencio, analizando lo sucecido, dándonos cuenta de que todo era real, de que no era como en los videojuegos, aquí no poseemos x vidas, tenemos que cuidar la nuestra y las de nuestros compañeros, hay que sobrevivir. De repente, como en un susurro, la voz de M. Shadows resonó en mi cabeza. «It's your fucking nightmare.» Sonreí al acordarme de la música de Avenged Sevenfold, siempre me animaba. Levante la mirada que había fijado en el suelo y miré a mis amigos, todos tenían la mente en otro sitio, la mirada en un punto fijo, y todos con un gesto triste y serio.

-¡Venga chicos! -Dije rompiendo el silencio-. Es hora de ir a por esas hermosas Katanas que nos están esperando, ¿no? ¿O vamos a quedarnos aquí de brazos cruzados? -Coloqué mis brazos en jarras y les miré con alegría para animarles. Miré a Iris, que empezaba a sonreír ligeramente; a Leo, que seguía algo serio; a Simón, que se paso la mano por sus cabellos rizados, nervioso, inquieto, pero a la vez algo animado; a Katia, que desvió su mirada triste hacia el suelo, y por último miré a Ángel, que me miraba con una enorme sonrisa, contagiado por mi entusiasmo.- ¡Vengaaa! Alegrad esas caras y comencemos nuestra misión. ¿Oído?

-¡Oído!- dijeron al unísono, más animados.

Nos dimos la vuelta y caminamos en dirección a Armilla. La casa de Angel no estaba muy lejos, pero la de Leo sí. Leo tenía una colección de hachas y espadas que podrían sernos útiles, así que no había tiempo que perder.
Me coloqué al lado de Ángel, le miré y le dedique una sonrisa que me devolvió al instante. Mire al frente y caminé con paso seguro junto a mis compañeros, pensando en la manera de matar a cualquier caminante que se nos cruzase, y pensando « I'm not ready to die!»

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