miércoles, 20 de febrero de 2013

Budismo.

Me gustaría compartir con vosotros un artículo que leí en Facebook, algo que me gustaría que leyerais ya que a mi, que buscaba información sobre el tema, me ha encantado. Y a la vez os animo a que me dejeis algún comentario con más información relacionada, os lo agradeceré mucho. Aquí os dejo el artículo:

~ EL BUDISMO COMO FORMA DE PENSAMIENTO. LAS CUATRO NOBLES GRANDES VERDADES BUDISTAS

El budismo más que una religión es un forma de pensamiento. Desde luego es extraño considerarlo una religión porque no tiene Dios.

El budismo es una fuente de inspiración permanente. Descubrí el budismo en un viaje a Japón devorando en una noche el libro “The teaching of Buda” de la Fundación japonesa de Promoción del Budismo porque tras leer las primeras página sentí tal afinidad que no pude parar. Luego mi Gran Maestro Schopenhauer me enseño a conocer y valorar mejor el budismo y la filosofía oriental en general.

Para mi la enseñanza fundamental del budismo es que en toda las cosas debemos acudir a THE MIDDLE WAY, el camino intermedio. Mis queridos audio libros de Naxos tantas veces escuchados en el coche se llaman precisamente Jinananda THE MIDDLE WAY, The Story of Buddishm.

El budismo se desarrolló a partir de las enseñanzas difundidas por su fundador Siddhartha Gautama, alrededor del siglo V a. C. en el noreste de la India. Inició una rápida expansión hasta llegar a ser la religión predominante en India en el siglo III a. C. En este siglo, el emperador indio Asoka lo hace religión oficial de su enorme imperio, mandando embajadas de monjes budistas a todo el mundo conocido entonces.

El budismo ha ayudado a la adopción de valores humanistas y universalistas. Es una filosofía importante en Asia donde se encuentra presente en la casi totalidad de sus países. Desde el siglo pasado se ha expandido también por el resto del mundo. Al carecer de una Dios supremo ha sido descrito más que como religión como fenómeno transcultural, filosofía, o método de trasformación.

Hay certeza histórica y científica sobre la existencia del Buda Gautama, originalmente llamado Siddharta Gautama. Se sabe que provenía de la segunda casta hindú, la kṣatriya, compuesta de guerreros y nobles.

Según la tradición, Los Cuatro Encuentros fueron una de las primeras contemplaciones de Siddhārtha. A pesar de las precauciones de su padre, alcanzó a salir del palacio donde estaba encerrado en cuatro ocasiones en las que vio por primera vez en su vida a un anciano, a un enfermo, a un cadáver y por último a un asceta, realidades que desconocía personalmente.

A los 29 años, después de contemplar los cuatro encuentros, decidió iniciar una búsqueda personal para investigar el problema del sufrimiento. A esta decisión se le llama La Gran Renuncia. Se unió al entonces numeroso y heterogéneo movimiento hindú de los ramanas (‘vagabundos religiosos mendicantes’), renunciando a todos sus bienes, herencia y a su posición social, para seguir prácticas religiosas y ascéticas.

Siddharta se dio cuenta, después de casi morir de hambre a causa de un estricto ascetismo, que no eran buenos los extremos, que lo ideal era la moderación y que con la moderación lograba incrementar sus energías, su lucidez, y su meditación. Tras este hallazgo, que llamó Camino medio, THE MIDDLE WAY, comió algo y se sentó bajo una higuera Bodhi, una especie sagrada en la India, con la promesa de no levantarse hasta hallar la solución al sufrimiento y ser un Buda. Esto ocurrió en la localidad de Bodhgaya, cerca de Benarés, que actualmente es un sitio sagrado de peregrinación budista.

Siddharta atravesó distintas etapas de meditación. En la primera parte de la noche logró el conocimiento de sus existencias anteriores (pubbe nivasanussati ñana), durante la segunda parte de la noche alcanzó el conocimiento de ver seres morir y renacer de acuerdo con la naturaleza de sus acciones (cutupapata ñana) y durante la última parte de la noche purificó su mente (asavakkhaya ñana) y tuvo un entendimiento directo de las Cuatro Nobles Verdades (cattari ariya-saccani).

Como última prueba se presentó Mara (la tendencia a la maldad a veces interpretado como demonio), quien le ofreció una serie de tentaciones. Sin embargo, Siddharta no cayó en estas tentaciones, con lo que logró estar libre del aferramiento a las pasiones pero sin represión de estas.

Al final, conoció que había logrado un estado definitivo de "no-retorno" al que se llama Nirvāņa, que significa ‘cese (del sufrimiento)’ pero que no es posible describir claramente con lenguaje. En ese momento dijo "hecho está lo que debía hacerse". Tras alcanzar la iluminación, dedicó su vida a propagar sus enseñanzas en el norte de la India.

El despertar de Gautama Buda es el punto de partida histórico del budismo, y parte de la enseñanza de que alcanzar el Nirvana es posible; todos los seres humanos tienen el potencial de lograr un cese del sufrimiento.

Según el budismo las cuatro nobles verdades son:

1. La vida incluye dukha (sufrimiento, insatisfacción o descontento): El nacer es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, la pena es sufrimiento, así como la lamentación, el dolor y la desesperación. El contacto con lo desagradable es sufrimiento, la separación de lo que es placentero es sufrimiento, el deseo insatisfecho es sufrimiento.

2. El sufrimiento es el tṣā (anhelo, deseo. literalmente sed): El sufrimiento se origina en el ansia que causan los deseos, los sentidos y el placer sensual, buscando la satisfacción ahora aquí y después allí, el ansia de llegar a ser, el ansia de nacer de nuevo y el ansia de ser aniquilado.

3. El sufrimiento puede extinguirse cuando se extingue su causa: El sufrimiento se extingue con el abandono del ansia de placeres sensuales, de llegar a ser y de aniquilación, y con la ausencia de pasión.

4. El noble camino es el método para extinguir el sufrimiento: El budismo prescribe un método, o camino, con el que se intenta evitar los extremos de una búsqueda excesiva de satisfacción por un lado, y de una mortificación innecesaria por el otro. Este camino comprende la sabiduría, la conducta ética y el entrenamiento o cultivo de la ‘mente y corazón‘ por medio de meditación, atención y la plena consciencia del presente de manera continua.

El budismo es una forma de pensamiento muy positivista y lo mejor que tiene es su moderación Todos seríamos un poco más felices y más sabios si leyéramos “The teaching of Buddha”. Y a partir de mañana todos debemos huir de los extremos, de la radicalidad y practicar THE MIDDLE WAY, el camino intermedio.

Todos deberíamos tener como doctrina vital el escepticismo y el eclecticismo. Escepticismo en el sentido de no estar seguros de nada y de tener un punto de duda respecto a todo. Eclecticismo en el sentido de tomar lo mejor de cada religión o forma de pensamiento. El cristianismo tiene muchas cosas positivas. El budismo también.~

Abriendo los ojos.

Como odio el estar bien durante todo el día, y que llegue la tarde y con la soledad de tu habitación y una estúpida mente la cual tiene como hobby traicionarte con pensamientos que es mejor no tener, acabar comiéndote el coco...

Adorar las tardes de invierno, frías y lluviosas, y que justo cuando empieza a llover estas como el tiempo de mal y no poder disfrutarlo...

Enamorarme y estar mal por algo que debería ser hermoso, algo con lo que se debería ser feliz, y sin embargo las circunstancias crean el efecto contrario...

Sentir que hago el mismo daño que me hacen o han echo, y no poder evitarlo... Que me quieran y no saber corresponder a esa persona o querer a alguien que juega conmigo o que se ha equivocado al caminar a mi lado como pareja... Resumirlo en no ser correspondida y asumir que nunca ocurrirá el milagro...

Perder la fe en mi misma, sintiendo que no soy nada, que no significo nada, y que no importo nada... Y resignarme...

Pasar la noche en vela pensando en que podría haber echo para evitar el final, que error pude cometer que nunca me llegaron a decir, que palabras no pronuncié que debiera haber dicho... Y no saber que hacer...

Recordar todos esos momentos que viví, todos los futuros que perdí, y el presente que me toca vivir desorientada... Sintiéndome sola y vacía... Sin verle sentido a nada.

Y de repente me miro al espejo, pestañeo y me seco las lágrimas. No toda la culpa es mía. No todo lo que hice estuvo mal. Amé, fui feliz, sufrí y caí. Pero cada vez que caí me volví a levantar, no me quedé allí en el suelo mirando como sangraban mis heridas y dejando extinguir mi aliento. Pensé mil veces en como desaparecer pero


Aprendí que no porque no hayan sabido valorarme no puedo valorarme yo. Y si la gente que de verdad me importa esta a mi lado no es por lo material (no tengo nada que ofrecer), ni por popularidad (soy lo que se dice una chica que pasa desapercibida), porque me valoran realmente por lo que soy, no por lo que puedo ofrecer.

Si la gente me ha tratado mal y a acabado apartándose de mi camino, ellos se lo han perdido, no me voy a preocupar por ello porque no todos somos compatibles. La gente o congenia antes o congenia después, o simplemente nunca llegaron a congeniar, y no todo dura para siempre. Pero la felicidad de uno mismo no depende de los demás. Pueden influir más unos y menos otros, pero en general, si de verdad deseas ser feliz es cosa tuya. Nadie va a resolverte los problemas. Habrá quien te ayude con ellos. Valora a esa gente. Habrá gente que intente influirte negativamente para hacerte retroceder en el camino que quieres hacer. Aléjate de esos indeseables. Y cuando sientas que el pasado se aferra a ti para hacerte sufrir, ríete, sonriele y mándalo un ratito a la mierda.

Hay que aprender a sonreir, y a encontrar motivos para hacerlo, porque nada es eterno y mucho menos la vida, que es demasiado corta para perderla.

















Mi Historia de Zombies en Granada (3ª parte).

Ángel me sonrió dulcemente mientras acariciaba mis cabellos castaños. Mis ojos grisáceos brillaron cuando los de él se posaron en ellos.Mis labios formaron una leve sonrisa antes de acercarme a besarle. Cuando el ascensor llegó arriba salimos de él. Habíamos subido dos niveles y ya estábamos en la superficie, dentro de una enorme nave. Justo en frente, junto a una gruesa puerta de hierro, había un grupo de muchachos vestidos de uniforme como el de Ángel hablando con dos militares armados, mientras estos le daban una arma a cada uno. <> Nos acercamos al grupo. Estaban ya todos:  Iris, Tomás, Leo, Katia y Simón. Mi hermano Lucas estaba con ellos y con otro militar. Al llegar a donde estaban todos nos saludaron cálidamente como hacían siempre. Katia e Iris se acercaron a mí, me abrazaron muy fuerte y yo les devolví el abrazo. Era obvio que ambas estaban nerviosas por la misión que íbamos a llevar a cabo. Me separé de ellas y me volví hacia mi hermano, al que le dí un abrazo muy fuerte. El me dio un beso en el pelo y cuando me separé de él me sonrió para tranquilizarme. Le devolví la sonrisa y regresé junto a Ángel, que me cogió de la mano sin dejar de mirar al otro militar que estaba explicando algo,supongo, importante para que no cometiéramos ningún error al salir al exterior. Yo no presté atención, mi mirada vagaba con mis pensamientos por las armas que mis compañeros llevaban. Tomás e Iris tenían en las manos una G36; Katia y Simón llevaban una SPAS-15, mientras que a Leo le habían dado una ACR 6.8. Con lo negada que yo era me bastaba con un cuchillo y una pistola, porque seguro que antes de que yo apuntase a un zombie mis compañeros ya lo habrían masacrado. Escuché de fondo mientras analizaba la nave como hablaban de a donde tenían que ir a recoger las katanas, las dagas y y algunas hachas. De repente oí como Tomás decía que algo iba a ser muy chungo y le miré para atender, por primera vez, a la conversación que debería haber escuchado desde un principio. -¿Por qué está difícil recuperar tus armas?-preguntó el militar. Me había parecido escuchar que se llamaba Miguel. -Bueno... Resulta que yo no soy de aquí de Armilla. Vivo por el Ventorrillo, y eso esta a tomar por el culo. -No hay ningún problema- contestó mi hermano.- Cogeremos mi furgoneta e iremos a pillar tus armas.Venga, vamos. Tomás y el militar asintieron y este último se dirigió hacia una furgoneta verde del ejercito que había al fondo de la nave, como por detrás del ascensor. Mientras, mi hermano se acercó a mí, puso sus manos en mis hombros y me miró directamente a los ojos. -Ten mucho cuidado y concéntrate, que sé la capacidad de atención que tu tienes y no quiero ningún disgusto. Esto es muy peligroso y te he dejado salir con ellos porque me lo pediste y suplicaste, pero como me enteré de que pasa algo fuera del... -Tranquilo- le corté.- No va a pasar nada, voy a estar bien, y no me distraeré como hago siempre. Te lo prometo- Vi la furgoneta verde acercarse y como los demás se terminaban de despedir de Tomás.-Ale, ya os tenéis que ir. Ten cuidado tu también. Le dediqué una sonrisa antes de que asintiera, aunque no muy convencido de lo que le había dicho, y se alejará hacía la furgoneta. Me acerqué rápida a Tomás y le di un abrazo sonriendo. -¡Mucha suerte! -No me hace falta- bromeó este. Di unos pasos atrás volviendo al grupo y observé a Tomás y a mi hermano subirse a la furgoneta: mi hermano de copiloto y Tomás en la parte trasera que iba sin techo. Se agachó a coger algo que había a sus pies y lo levantó para enseñárnoslo mientras se ponían en marcha hacia la puerta para salir. Había cogido un fusil de precisión y parecía gustarle como a un niño un juguete nuevo. Todos vitoreamos a la furgoneta como despedida y muestra también de ánimos. Mi hermano y Miguel asomaron las manos para despedirse al llegar a la puerta, donde otro militar que la vigilaba les despidió. Nos acercamos a él una vez el vehículo hubo desaparecido. La puerta aun quedaba abierta. El militar nos miró y se acercó.Cuando llegamos a su posición nos habló con un tono amable. -Vosotros sois el grupo que saldrá de misión al exterior, ¿no?- dijo el muchacho.- Yo soy Borja. Estaría encantado de acompañaros pero los que estamos aquí tenemos que vigilar más. Recordareis bien el incidente de la semana pasada con aquellos chicos,  ¿verdad? Todos afirmamos. Yo lo hice con la cabeza. Lo que ocurrió la semana pasada es la razón por la que nos confiscaron los cuchillos de supervivencia que al llegar al refugio-base nos dieron con la ropa. Dos chicos comenzaron una pelea en el comedor. Empezaron dándose voces y cuando iban a pasar a las manos uno de ellos recordó que llevaba encima su cuchillo, y antes de que pudieran evitarlo los militares apuñaló al otro chico varias veces. Cuando los militares se acercaron a ambos, no dudó en lanzarse con su cuchillo contra uno de ellos, así que no tardaron en disparle. Nosotros no le dimos mucha importancia al suceso ya que ambos eran canis. Como digo yo, si deciden matarse los unos a los otros, mejor para los demás. -No se preocupe por eso, nos las apañaremos bien solos- afirmó Leo. -Pero aun no estamos listos-dijo Ángel.-Nosotros necesitamos armas. Borja nos miró a Ángel y a mí un instante. Asintió y se giró hacia otra furgoneta como la de mi hermano. Ángel y yo nos acercamos a él, levantó una tela verde que recubría la furgoneta y abrió un maletín. Sacó de él una RPD y se la entregó a Ángel, el cual se lo agradeció mientras se la colocaba a la espalda y cogia munición. Yo seguía sin decir palabra hasta que el militar se dirigió hacia mí. -¿Tu tienes alguna petición en especial?-dijo sonriendo. -No, una pistola me bastará... -Mmm...- se giró hacia la furgoneta y abrió un maletín más pequeño.-De acuerdo. Toma. Mejor dos que una. Me entregó dos Desert Eagle plateadas con el mango negro. Eran algo pesadas. Borja siguió hablando mientras yo admiraba mis armas pero tuve que guardármelas en unas fundas para el cinturón. Me dio también unas fundas de servicio SLS Antihurto de extracción rápida. Si no las hubiera guardado hubiera tenido la tentación de dispararle a algo, y no quería líos. Diez minutos más tarde nos encontrábamos fuera, frente a una enorme puerta de hierro, armados y con bastante munición, y listos para salir a un mundo caótico. Nos habían dado incluso unos guantes anticuchillo por si algún zombie se nos acercaba demasiado; una linterna táctica con alcance de 100 m y de 13 cm porque solo eran las 5: 40 h de la mañana y aun estaba oscuro, y un cuchillo de supervivencia como el que nos habían quitado hacía una semana. Ahora estabamos preparados para mirar de frente al peligro y escupirle en la cara si era preciso. <> >>Continuará.

Siendo positiva.

Sentía como en mi pecho mi corazón se debatía entre si actuar o callar. Era uno de esos momentos en los que no sabía que hacer, y cuanto más tiempo pasaba peor me sentía sin remediarlo... Me había vuelto a enamorar, y de una manera algo extraña... Y sentía miedo a la vez. Miedo de no conseguir conquistarle... Y también miedo de ser correspondida pero ir a otro ritmo... Los días iban pasando y las dudas seguían acosándome. ¿Cómo podía averiguar si él sentía lo que yo? Estaba claro de que al principio había jugueteo más por su parte que por la mía, pero después del tiempo que habíamos pasado sin conversar, y aunque yo intentaba darle motivos para pensar que seguía ahí, no notaba señales por su parte, y ya no sabia si era el simple hecho de estar comiéndome demasiado la cabeza o que no debía haberme ilusionado. Una parte de mi no podía evitar ponerse en lo peor: <<¿Y si solo quería ver si podía conseguir un rollete...?>> <<¿Y si en realidad es así con todas las tías...?>> Pero por otra sentía que no tenia que ser negativa: <> <> Así que decidí no rayarme más, cuando pasará un poco más de tiempo hablaría con el de lo que sentía y así averiguar sus sentimientos. No me iba a rendir por pensamientos negativos que acosaban mi mente. Ya bastantes malas pasadas me habían jugando en el pasado. Decidí seguir adelante y probar suerte... Y ver como podía acabar la cosa, porque me gustaba tanto, le queria quizá demasiado como para volver a tirar la toalla.

Mi Historia de Zombies en Granada (2ª parte).

Yo seguía cabizbaja cuando me atrajo hacia él y me abrazó con fuerza. Yo le devolví el abrazo hundí mi cabeza en su pecho esperando que las lagrimas brotaran de mis ojos, pero ya no me quedaba ninguna.

-Sabes lo mucho que te quiero, ¿verdad? ¿Aún lo recuerdas?
-Mmsii...-contesté a duras penas desde su pecho.
-Solo nos tenemos a nosotros - separó sus manos de mi cuerpo y las puso a los lados de mi cabeza, subiéndola para que lo mirase a los ojos.- Y eso nos hará más fuertes.
-También tenemos al grupo...
-Cierto-dijo sonriéndome.

La puerta del ascensor se abrió. Estaba vacío. Entramos en él y abracé de nuevo a Ángel... Y los recuerdos llegaron a mi mente...
Ángel y yo eramos como la mayoría de los chicos del refugio, también como los de nuestro grupo... huérfanos. Pero yo no perdí a mis padres porque se hubieran infectado.

Mi hermano es militar, y se había ido con su pelotón a Barcelona. Iban de maniobras unos meses y después volverían a Granada, pero resulta que mis padres decidieron viajar con mi cuñada para hacerle una visita antes de que él volviera, con la desgracia de que el el piloto decidió estrellar el avión por el camino. Podría decirse que se volvió loco por el camino y se llevó varias vidas con él. Sí, el piloto estaba infectado.
Al menos mis padres, mi cuñada y el resto de viajeros que les acompañaban no sufrieron el proceso de mutación, auque los padres de Ángel no corrieron la misma suerte.

Tuvo que encerrarse en su habitación y bloquear la puerta con una gran y pesada cómoda para que no pudieran entrar. Se armó con una de sus katanas y con la ventana del balcón abierta esperó a que la ayuda llegase. Esa ayuda fuimos mi hermano y yo en un helicóptero. Lo malo fue que se olvidó de coger sus dos katanas, y ahora, después de dos semanas, nos dirigíamos a recuperarlas.

Respiré hondo al volver al presente y me separé ligeramente de Ángel para  poder admirar su rostro. Era lo único que me animaba. Me perdí en sus ojos azules, en sus labios carnosos y rosados... Su tez pálida era igual que la mia y sus cabellos negros le caían sobre los hombros...

                                                                                           >>Continuará...

Mi historia de Zombies en Granada (1ª parte)

-Maya... Maya... Despierta cariño...- La voz dulce y amable de mi novio me despertó. Me estiré en la cama dura del refugio aún con los ojos cerrados mientras él seguía hablándome.- Tenemos que salir a por las katanas y vamos con retraso en el plan.

Hay que darse prisa. Me senté en la cama y miré el cutre reloj digital de mesa que había a mi izquierda. Las cinco y diecisiete de la madrugada.<< Puf, me he quedado dormida más de quince minutos... ¡mierda!>>.

Salté hacía un sofá negro en el que tenia mi ropa y comencé a desnudarme para cambiarme. Ángel se había sentado en mi cama pasa atarse los cordones de sus botas militares. Iban a juego con el traje que le habían dado al llegar aqui, hace apenas dos semanas. El típico de camuflaje con botas negras. Yo me puse el segundo traje que nos dieron, el negro. Me quedaba bastante ajustado, pero me encantaba.<<¿Cuánto tiempo llevarían fabricando trajes militares para niños?>>. Me imaginaba que uno o dos años.

 -Lista-dije frente a Ángel.
-Listo-dijo él levantándose y poniéndose delante de mí. Nos sonreímos y nos dimos un beso suave y fugaz.

No había tiempo para arrumacos cariñosos. Salimos de la habitación cogidos de la mano y atravesamos el pasillo. Las puertas de las habitaciones estaban abiertas y se podían ver adolescentes con rostros demacrados, o al menos los que estaban despiertos. Los que, en cambio, reposaban en sus camas se ocultaban con las gruesas mantas grises. Eso era otra cosa triste: no había colores en el refugio, solo gris, negro y blanco.

 Observaba las habitaciones mientras caminábamos recto, y después de unos cuantos giros llegamos a un ascensor. Nos detuvimos frente a él pulsó el botón.

 -¿En que piensas?-dijo Ángel rompiendo el odioso silencio que se formaba a menudo desde hacía poco.
-Pues... En por qué los militares de aqui abajo visten como... como tú -le miré de arriba abajo. Luego me topé con su mirada dubitativa.
- ¿De qué os puede servir la ropa de camuflaje en un entorno de colores como el gris o el negro?Lo entendería si estuvieramos en un bosque, por ejemplo, pero... Soltó una carcajada interrumpiendo mi estúpido discurso y yo le miré sorprendida.
-¿Por qué piensas en eso?-dio intentando aguantar la risa. -Pues porque es mejor que pensar en otras cosas...-agaché la cabeza y miré al suelo.                                                                                              


                                                                                                                       >>Continuará...