Adorar las tardes de invierno, frías y lluviosas, y que justo cuando empieza a llover estas como el tiempo de mal y no poder disfrutarlo...
Enamorarme y estar mal por algo que debería ser hermoso, algo con lo que se debería ser feliz, y sin embargo las circunstancias crean el efecto contrario...
Sentir que hago el mismo daño que me hacen o han echo, y no poder evitarlo... Que me quieran y no saber corresponder a esa persona o querer a alguien que juega conmigo o que se ha equivocado al caminar a mi lado como pareja... Resumirlo en no ser correspondida y asumir que nunca ocurrirá el milagro...
Perder la fe en mi misma, sintiendo que no soy nada, que no significo nada, y que no importo nada... Y resignarme...
Pasar la noche en vela pensando en que podría haber echo para evitar el final, que error pude cometer que nunca me llegaron a decir, que palabras no pronuncié que debiera haber dicho... Y no saber que hacer...
Recordar todos esos momentos que viví, todos los futuros que perdí, y el presente que me toca vivir desorientada... Sintiéndome sola y vacía... Sin verle sentido a nada.
Aprendí que no porque no hayan sabido valorarme no puedo valorarme yo. Y si la gente que de verdad me importa esta a mi lado no es por lo material (no tengo nada que ofrecer), ni por popularidad (soy lo que se dice una chica que pasa desapercibida), porque me valoran realmente por lo que soy, no por lo que puedo ofrecer.
Si la gente me ha tratado mal y a acabado apartándose de mi camino, ellos se lo han perdido, no me voy a preocupar por ello porque no todos somos compatibles. La gente o congenia antes o congenia después, o simplemente nunca llegaron a congeniar, y no todo dura para siempre. Pero la felicidad de uno mismo no depende de los demás. Pueden influir más unos y menos otros, pero en general, si de verdad deseas ser feliz es cosa tuya. Nadie va a resolverte los problemas. Habrá quien te ayude con ellos. Valora a esa gente. Habrá gente que intente influirte negativamente para hacerte retroceder en el camino que quieres hacer. Aléjate de esos indeseables. Y cuando sientas que el pasado se aferra a ti para hacerte sufrir, ríete, sonriele y mándalo un ratito a la mierda.
Hay que aprender a sonreir, y a encontrar motivos para hacerlo, porque nada es eterno y mucho menos la vida, que es demasiado corta para perderla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario